Por: Héctor Lizarazo
Vino el sembrador y lanzó la semilla y entonces y conociendo la parábola tal y como es pensó:
- Sería bueno preparar la tierra para evitar que la semilla caiga en mala tierra
- Hay que mirar la época en que se siembra
- Es preciso abonar y fumigar continúamente para evitar plagas
- Hay que quitar la maleza
- Hay que procurar el agua suficiente
Según este sembrador no hay mala tierra, ni mala hierba lo que pasa es que el humano promedio ha sido domesticado para percibir y separar el mal del bien y entonces por cuidarse de cada uno de esos elementos desprecia oportunidades valiosas. Ahora que si se interpreta que unos humanos nacen buenos y otros malos y que depende de la tierra en que cayeron eso es trivial porque por acá dicen que con agua sucia también se puede lavar las manos. Es hora de pensar.

